Todos desean adelgazar.
Antes de iniciar el tratamiento se sienten tristes, sin fuerzas, desorientados. La ropa les queda mal, se aíslan de la gente.
Muchos se dejan vencer por los obstáculos y luego retoman el camino con esmero y dedicación.
Luego de mucho trabajo individual, aceptan que la meta propuesta les proporcionará salud física y psíquica.
Reconocen que para lograr resultados favorables deben esforzarse, tener voluntad y saber esperar el éxito con alegría.
Sienten que a través de una alimentación equilibrada los resultados van a ser exitosos, ya que no pasan hambre y existe variación en las comidas.

A todos ellos les cuesta alcanzar y mantener su objetivo. A ti, que estás leyendo este libro, te digo que no te quedes inmóvil. Haz trabajar tu mente con optimismo, adopta una actitud positiva. Si antes hubo otros intentos, comprende que este comienzo debe ser diferente.
Esta vez, piensa: ¿qué resultado quieres obtener? Debes tenerlo muy claro, y saber que el triunfo no va a ser inmediato. Llena tu mente con mucho entusiasmo y cultiva a diario la cualidad de la voluntad.

El éxito se logra con paciencia, con la lucha constante, con la fuerza interna que nos impulsa a transformarnos para llegar a la meta con placer y certeza. Observa con admiración a las personas exitosas. Trata de conversar con ellas; comprobarás que han concretado sus propósitos con esfuerzo y modificando errores.

Tú también lo conseguirás si destierras los pensamientos que te obstruyen, los que te impiden progresar. No dudes del triunfo. Esfuérzate y sentirás que el cambio vale la pena y se convierte en el punto de partida para avanzar hacia otros desafíos.

Recuerda que la vida es hermosa si vemos todo lo bueno que nos brinda. Mira también las cosas malas, enfréntate con ellas y busca la manera de superarlas. Si no modificas lo que te hace desdichado, nunca estarás satisfecho; cada vez que inicies un camino difícil, tu marcha se verá trabada y te asaltará la frustración.

El éxito se logra con paciencia, con la lucha constante, con la fuerza interna que nos impulsa a transformarnos para llegar a la meta con placer y certeza. Observa con admiración a las personas exitosas. Trata de conversar con ellas; comprobarás que han concretado sus propósitos con esfuerzo y modificando errores.

Tú también lo conseguirás si destierras los pensamientos que te obstruyen, los que te impiden progresar. No dudes del triunfo. Esfuérzate y sentirás que el cambio vale la pena y se convierte en el punto de partida para avanzar hacia otros desafíos.

Recuerda que la vida es hermosa si vemos todo lo bueno que nos brinda. Mira también las cosas malas, enfréntate con ellas y busca la manera de superarlas. Si no modificas lo que te hace desdichado, nunca estarás satisfecho; cada vez que inicies un camino difícil, tu marcha se verá trabada y te asaltará la frustración.

¡Es tan lindo sentir que se puede! No digas que lo vas a intentar. Busca en tu mente pensamientos que te animen. No temas al cambio… Él te llevará a donde quieras ir, si te conduces con inteligencia y encuentras los elementos apropiados para vencer los obstáculos.

Si trabajas con tus pensamientos, si efectúas un plan alimentario saludable y una actividad física que te agrade, mejorarás tu calidad de vida y a través de ello alcanzarás el éxito.

Pon tu mente en acción. Es el comienzo del triunfo, no solamente en esta meta sino en todas las que te propongas. Si es necesario, déjate ayudar por un licenciado en Psicología. No sientas que estás loco; si no puedes solo, es más sano asumir que por un tiempo necesitarás orientación profesional. Antes de comenzar el tratamiento, acumula recursos para saber cómo actuar ante situaciones no esperadas, como las recaídas.

Insisto en afirmar que uno de los principales pilares de cualquier conquista es el cambio de actitud mental. Persevera en el camino y sin duda el éxito llegará a tu vida.