Bajó los kilos estéticos.
Cuando decidí que mi vida tenía que dar un vuelco, después de tomar varios caminos sin resultados positivos, pensé en Alicia. Ya la conocía. Hacía cinco años que había ido a su consultorio, con buenos resultados.

En esa época deserté del tratamiento y volví a mis antiguos hábitos alimentarios, que -ahora me doy cuenta- no son los correctos. Así comencé a transitar un camino no muy bueno para mi persona y para mi organismo. Siempre tuve tendencia a engordar, pero si aumentaba unos kilos los bajaba rápidamente, aunque dejando de comer, así que no era la solución.

Hasta que entré en la etapa de la menopausia; ya no fue sencillo bajar de peso, la balanza me iba mostrando cómo subía, la ropa me quedaba apretada, y pensaba que forzosamente iba a aumentar de peso y no lo iba a revertir nunca más. Fui a hacerme un chequeo ginecológico, y la profesional que me atendió me propuso hacerme análisis completos. Entonces me enteré de los valores de colesterol demasiado elevados para mi edad. También me surgió un problema de hipotiroidismo.
El exceso de peso no me ayudaba. Cada semana que pasaba aumentaba un kilo más. Estaba desesperada. No me sentía feliz con mi cuerpo.

La primera vez que fui a lo de Alicia, me insinuó que sería positivo para mí buscar apoyo psicológico. Si bien abandoné el régimen, inicié una terapia que me ayudó mucho. Empecé a pensar más en mí, sin descuidar a la hermosa familia que me rodea. Creía que si encontraba mi camino, si lograba sentirme mejor conmigo misma, iba a poder brindarme a ellos con más calidad, con más serenidad.
Decidí bajar esos índices de colesterol que me preocupaban; consulté a una endocrinóloga y empecé una dieta. Pero era tan generalizada que me sentí desorientada con respecto a qué debía comer y en qué momentos. Sin embargo, lo que sí sabía era que necesitaba mejorar mi calidad de vida. Pensaba: “Tan sólo tengo 51 años y a veces siento que todo se terminó para mí”.

Una mañana, dentro de mi desconcierto, decidí llamar a Alicia, que tan bien me había atendido en años anteriores. Cuando respondió al llamado, para mi sorpresa, se acordaba de mí. Me dio mucha alegría y así fue como concurrí nuevamente a su consultorio de Villa Ballester (provincia de Buenos Aires).
Comenzamos con mi tratamiento en febrero de 2003, y ya llevo bajados más o menos 9 kilos. No paso hambre; desapareció en mí esa ansiedad por la comida. Lo escribo y me sorprendo. Y todo lo logré gracias al apoyo y la ayuda que me brinda Alicia, con toda su paciencia y calidez. Acompaño el tratamiento con caminatas los fines de semana y clases de gimnasia, también recomendadas por ella.
Todo lo que estoy aprendiendo semanalmente se lo transmito a mi familia; es muy importante cómo nos alimentamos.

“Somos lo que comemos.” Esta frase me cambia, me ayuda a superarme día a día; siento que se puede lograr, lo estoy viviendo. Y si bien en el camino surgen algunos obstáculos que detienen nuestro transitar, con optimismo y fe podemos superarlos y seguir adelante para cumplir con nuestro objetivo, que, en definitiva, es vivir esta vida con la mayor estabilidad posible.

Quiero agradecerle a Alicia por todo el entusiasmo y la onda positiva que me brinda. Es como una amiga que me da una mano y me aconseja. Gracias a ella estoy mejorando los niveles de colesterol sin ninguna medicación, con dieta y la gimnasia que realizo con regularidad. También agradezco a mi familia, que me alienta al ver los resultados; entre todos estamos aprendiendo a comer más saludablemente.

Espero que en este momento en que ustedes, lectores, están decidiendo cambiar los hábitos con respecto a la alimentación, sientan que se puede realizar. Si bien a veces tropezamos y sentimos que el camino se torna difícil, se logran avances reales, y sé positivamente que perdurarán en el tiempo si la decisión es nuestra aliada. Les deseo el mejor de los éxitos. Propónganse metas realizables, no se posterguen, y van a poder concretar su sueño. Sentirán mucha felicidad cuando semana a semana compartan los logros con sus seres queridos.

Comentario: Puedo comprobar un cambio importante en Alba. Su ánimo es diferente. Con eso no les digo que siempre se encuentra bien, equilibrada, en una total armonía, porque nadie consigue ese estado permanente.
Sólo se obtiene con trabajo interno y con mucho esfuerzo por mantener día a día la motivación y el objetivo que se busca. Es importante valorar los resultados y mirar el pasado recordando los errores para no volver a ellos.