Lic. en Nutrición Alicia Noemí Crocco
Autora de los libros: La Dieta Positiva, La Dieta de Alicia Crocco y Creo & Adelgazo.

Dices que no comes mucho. Quiero ayudarte para que te des cuenta de que no sabes elegir tu alimentación diaria. Muchas veces te fijas en el volumen de la comida y no en la cantidad de grasas y calorías que te suministra.

Aunque el volumen sea pequeño, en muchos casos contiene una elevada proporción de carbograsas (hidratos de carbono + grasas), que representa un fuerte aporte de calorías. Por otra parte, un volumen pequeño no tiene suficiente cantidad de fibras, y esto lleva a que sientas hambre al poco tiempo o a que, en otra ingesta, vuelvas a elegir mal.

Además, los alimentos ricos en azúcares simples estimulan el apetito. ¿Un ejemplo? Comes un trocito de chocolate dietético y te engañas diciéndote: “Es poco, después no almuerzo o no ceno”.

El chocolate dietético tiene como principal ingrediente el cacao. No tiene azúcar, pero en su reemplazo lleva sorbitol, cuyo valor calórico es casi idéntico al del azúcar. Además contiene mucha más grasa —se le añade para darle textura— que la mayoría de los chocolates comunes.

COMPOSICION DE LOS CHOCOLATES (cada 100 g)
Calorías Grasas (g)
Amargo 600 55
Dietético (promedio) 555 38
Blanco 540 35
Con leche 540 33
Para taza 470 30
Cacao en polvo 360 1,8-3

Te recomiendo que no incluyas el chocolate en tu plan semanal. Puede apartarte del objetivo, sobre todo si eres adicto.

Dices que comes “sólo una o dos veces por día”. Entiende que esa frecuencia no te permite seleccionar adecuadamente la calidad ni la cantidad de tus ingestas.

Para que logres resultados duraderos es necesario que sepas elegir lo que te llevas a la boca. No dejes de comer. El fraccionamiento de las comidas hará que estés satisfecho por más tiempo y que tu evolución sea la correcta.

Dices que eres activo, que caminas diez cuadras. Te pregunto: ¿Qué haces después?
El estar siempre sentado, o con poca actividad, hace que en tus pensamientos se aloje la ansiedad por la comida. El movimiento, el salir del lugar donde están los alimentos, evita que te tientes y picotees lo que no debes.

Dices que no te interesan los comentarios de otros. No creo que sea así. Puede suceder que te ridiculicen, que hagan alusiones burlonas a tus kilos de más. Tratas de disimular, de ser discreto, pero en el fondo te entristeces.

Dices que te sientes bien y minimizas las complicaciones que pude causarte la obesidad. Te pregunto: ¿Qué sucede con tus piernas cuando caminas? ¿Estás ágil? ¿Cómo se encuentra tu estado de ánimo? No atribuyes al sobrepeso ninguna de tus molestias. Te conformas con estar sentado, porque así los dolores no te aparecen. Si tienes más de 50 años, dices que es la edad.

Dices que no eres gordo sino corpulento, que no encuentras ropa de tu agrado porque la que ofrecen los negocios es para flacos. Atribuyes el origen de tu gordura a problemas hormonales o a decisiones de otras personas. Justificas tu ingesta inadecuada con el pretexto de que estás solo o angustiado. ¿Estás seguro de que en verdad es así?