Lograrás resultados positivos en tu tratamiento si sabes adelantarte a las tentaciones, aplicando técnicas que te permitan enfrentarlas a fin de que no sean un continuo obstáculo en tu camino.

Tu mente es poderosa y te ayudará si aprendes a encauzarla. Prepárala para resistir la atracción que ejercen sobre ti determinados alimentos y llegarás a dominar situaciones que te dominan.

Si te vence el deseo de ingerir alimentos que te gustan mucho, te sentirás desanimado y frustrado por ese comportamiento constante que te produce angustia porque no puedes erradicarlo, y que te da un placer mucho menor que el efecto posterior de dolor y fracaso. En cambio, si aprendes a manejar las tentaciones, con el tiempo tu angustia desaparecerá y tendrás energía para continuar la marcha con alegría.

Cuando pierdas el control, no te desanimes. Que te cueste adelgazar no significa que no alcances tu objetivo. Utiliza tu inteligencia para aceptar que, si tienes paciencia y superas barreras, tu proceso evolutivo te llevará hasta la meta.

En los momentos en que te sientas dominado por la comida, procura ser más fuerte que el deseo. Piensa que esa sensibilidad por determinados alimentos es circunstancial pero que, si se vuelve constante, probará tu debilidad y hará que por la apetencia de comer dejes de lado todo lo que te propongas. En cambio, si la derrotas podrás cambiar muchos aspectos de tu vida, tanto físico e internos.

Si estás abierto a cambios, comienza a trabajar con otros placeres que te da la vida y que contribuyen a que no estés tan pendiente de la comida.

En varios momentos del día cierra los ojos, trata de estar relajado, tranquilo y escucha tu interior. Pregúntate: ¿cuál es el motivo de que te tientes con frecuencia? ¿Acaso no anhelas que tu propósito se cumpla? ¿Quieres trabajar con los aspectos que te apartan del camino y te producen angustia? ¡Tu objetivo es muy importante! ¿Lo sabes? Piensa en el momento del triunfo. Comprobarás que si pones todo de ti lograrás lo que pretendes, y si te esfuerzas por quitar de tu vida lo que te obstaculiza podrás aplicar esa fuerza para las demás metas que te fijes. Los objetivos que se consiguen de manera rápida no son permanentes; sin aprendizaje se vuelve al punto de partida. Por lo tanto, no reniegues de tus errores, sólo trabaja con ellos y erradícalos respetando tus tiempos.

Lógicamente, no siempre podrás hacerle frente a las tentaciones que te dominan, pero es importante que empieces a no ceder. En la medida en que lo hagas notarás que puedes lograr cambios importantes en tu senda.

No estés muchas horas en tu casa cerca de los alimentos. Planifica tus días incluyendo caminatas con amigos o actividades que te pongan en movimiento y despejen tu mente. Cuando cocines, trata de tener el estómago satisfecho para que no picar la comida antes de que esté en el plato. Si no vives solo y en tu casa hay alimentos que te tientan, guárdalos en cajas herméticas, con cinta adhesiva, en estantes muy altos; sugiérele a tu esposo o esposa que sea el encargado de entregarlos a tus hijos cuando se requiera.
En las puertas de los armarios donde haya alimentos que te dominan, coloca carteles visibles que te den aliento, por ejemplo: “Recuerda que estás adelgazando y estás obteniendo muy buenos resultados… no te tientes”, o “Que no te domine el placer porque después te sentirás sin fuerzas para seguir el camino… adelante, tú puedes”.

Al hacer las compras, ten presentes estos consejos:
” Anota todos los alimentos que vas a consumir durante una semana.

” Ve al mercado después de haber efectuado alguna ingesta importante.

” Haz un cálculo aproximado de lo que vas a gastar en la compra de alimentos. Eso te ayudará a dejar de lado los que te tienten.

” Fortalécete y piensa en los resultados que estás obteniendo, para que no te supere el deseo de comprar aquellos productos que atentan contra tu deseo de adelgazar.

” Si aún no has logrado resultados deseables, piensa que al dominar el impulso de comparar alimentos que te apartan de tu meta podrás seguir la dieta con alegría y confiar en un resultado mejor.

No saltees las entrecomidas. Son primordiales, ya que prolongan la saciedad. Hazlas aunque no tengas apetito. Si las omites no podrás manejar con inteligencia las ingestas posteriores y abrirás la puerta de entrada a las tentaciones.

Ten en la heladera o en la alacena picles, pochoclo sin azúcar, un puñadito de frutas secas, frutas frescas en tamaño pequeño, queso compacto magro en porciones del tamaño de una cajita de fósforos. También puedes moldear en cubeteras limonada, yogur descremado o gelatina dietética con pedacitos de frutas. Mientras cocines, recurre a las entrecomidas para evitar la compulsión.

Consejo
Que las tentaciones no sean más fuertes que el deseo de alcanzar tu objetivo.
Eres un ser humano, no eres perfecto; durante toda tu vida tendrás que luchar contra los errores que puedas llegar a cometer.

Enfréntate con ellos para encontrar soluciones. La única manera de cambiar es arriesgarse a nuevas variables.