Para que tu tratamiento llegue a ser exitoso es necesario que modifiques tus hábitos, no sólo los alimentarios sino también los que conforman tu estilo de vida. En el caso de los alimentarios, debes modificar tu manera de comer.

Por lo general las personas ansiosas que tienen kilos de más comen rápido, sin disfrutar, y pierden el control de la cantidad y calidad de lo que ingieren.

El organismo cuenta con un mecanismo interno que se activa cuando una persona ha comido lo suficiente para cubrir sus necesidades y hace que se sienta satisfecha con lo que comió. La puesta en marcha de este mecanismo demora aproximadamente 20 minutos. Si comes rápido, al cabo de ese tiempo habrás ingerido más de lo que tu organismo necesita para lograr la saciedad.

Es muy importante que te detengas a cambiar el acto de comer.

No comas de pie. Siéntate a la mesa en un ambiente tranquilo.

Concéntrate en lo que comes. No realices otra actividad simultánea con la comida; si lo haces, puede suceder que por no registrar lo que ingeriste tengas apetito antes de lo previsto.

Si estás ansioso, contrólate; no te apures a terminar la porción que tengas en el plato.

Come despacio, mastica muy bien, saborea la comida. De esa manera te sentirás satisfecho por más tiempo.

Apoya los cubiertos después de cada bocado. Espera antes de incorporar uno nuevo.

A medida que pase el tiempo durante la comida, la ansiedad se irá de tu mente. Es muy probable que puedas darte cuenta, entonces, si tienes necesidad de continuar comiendo o es suficiente con lo que ya ingeriste.

No te obligues a terminar la ración. Deja lo que no desees e intenta más tarde, cuando tengas apetito.

No tengas en cuenta los comentarios de quienes intentan obstruir tu camino. Pueden llegar a tentarte diciéndote: “¿Qué te va a hacer una porción más? Mañana haces un ayuno”. Pero eso va contra tu objetivo. Nadie puede hacer lo que tú puedes realizar por ti mismo para que el resultado sea exitoso. Aprende a distinguir a las personas que no te ayudan de a las que te contienen.

Recuerda: tú puedes. ¡Esfuérzate para obtener nuevos cambios!