POR ALICIA CROCCO / ESPECIAL PARA BUENA VIDA

Algunos vegetales poco utilizados en la cocina diaria aportan nutrientes de calidad, que valdría la pena incorporar. Aquí, oda a la achicoria, el espárrago, el repollo, la cebolla roja y el apio.

Algunos dirán “nunca jamás las comeré, no me gustan” y otros tal vez lo piensen dos veces, lo cual ya es un paso importante.

Estos cinco vegetales, a los que por acá no se les presta mucha atención, también son aptos para sumarlos a guisos, ensaladas o para la cocción al vapor.

El ideal es ingerirlos dos veces por semana, pero si es mucho pedir, arranque con una vez y empiece a acostumbrarse. Lo agradecerá.

Achicoria
Ilustre desconocida para muchos argentinos, tiene un sabor bastante amargo, pero es muy generosa en sus nutrientes, entre ellos, los betacarotenos, que hacen bien a la vista, piel, cabello y huesos.

Contiene potasio, fibra y hierro.

Laxante suave, presenta sustancias como la inulina, que estimula los jugos digestivos y el vaciamiento de la vesícula biliar. Es un excelente digestivo, porque, ademàs, en su raíz y sus tallos concentra sustancias como la inhibina y taninos.

La inulina, por ser considerada una fibra soluble, brinda beneficios para reducir la concentración de colesterol en el torrente sanguíneo. Los taninos actúan como antioxidantes.

Favorece la circulación, ayudando a eliminar concentraciones de grasas y toxinas. Es muy buena para combatir la angina de pecho.

Contribuye a disminuir la tensión arterial.

Espárrago
Tiene un 90% de agua, bajo contenido energético y fibra que favorece el tránsito intestinal.

Abundante vitamina “A”, para la vista, uñas y pelo; vitamina “C”, para dientes y huesos.

Presenta una menor proporción de vitaminas B1, B2, B6 y E.

Provee de betacarotenos, que el cuerpo luego convierte en precursores de vitamina A, poderosos antioxidantes que ayudan a sobrellevar mejor el tiempo y la contaminación.

En cuanto a los minerales, es alto su contenido en hierro, potasio,  fósforo, calcio, zinc y magnesio.

Al ser rico en potasio y pobre en sodio, su consumo es ideal en personas con problemas de hipertensión.

Otra ventaja, es un laxante suave, que puede utilizarse como tónico para tratar neuritis (inflamación de los nervios) y reumatismo, dado su contenido de fósforo, que en el organismo se transforma en ácido fosfórico.

Esto explica su acción estimulante en el sistema nervioso y sus efectos mineralizantes para el esqueleto.

Si se consume acompañado de alimentos ricos en calcio, asegura su fijación en los huesos.

Ideal para purificar la sangre, tiene propiedades diuréticas por su alto contenido en potasio.

Bueno para el sistema nervioso, fortalece la mente por la presencia de vitaminas B.

Es de fácil digestión.

Según estudios científicos, es una de las verduras más ricas en una sustancia llamada rutina, de propiedades antihemorrágicas.

Otra de sus sustancias es la asparagina, que puede causar un olor desagradable en la orina, que en raras ocasiones puede irritar el sistema urinario.

Recomendable para las personas convalescientes y trabajadores intelectuales.

Gota: quienes padezcan esta enfermedad, abstenerse, ya que el espárrago es rico en purinas y su consumo no los favorece.

Embarazadas: muy recomendable en esta etapa por su alto contenido de folato, que también beneficia al corazón.

Repollo
Pertenece al grupo de las crucíferas y tiene nutrientes que el organismo necesita para  combatir la oxidación.

Lesiones de la piel: puede ayudar,  aplicando las hojas muy bien lavadas, a la manera de fomentos.

Purifica el organismo, retarda el envejecimiento, regulariza el hígado e intestinos y alivia los dolores reumáticos.

Por su alto contenido de  vitamina C, evita el  escorbuto

Diabetes: el repollo es muy recomendado para diabéticos por su índice glucémico bajo, que ayuda a tener más estable los niveles de glucemia.

Existen evidencias de que puede actuar como preventivo de la formación de tumores cancerígenos, posiblemente debido a su contenido en caroteno (Vitamina A).

El olor fuerte que emana cuando se lo hierve demasiado es producto de la eliminación de los ácidos azufrados que contiene.

Elegir los que tengan cabezas lisas, firmes y sin manchas, que se pueden guardar en la heladera crudos, sin lavar, bien tapados más de 15 días.

Es rico en vitaminas y sales minerales, especialmente calcio, hierro, fósforo y potasio.

A pesar de que se lo usa de diversas maneras en la alimentación, la mejor manera de incorporarlo es en crudo, en ensaladas, condimentado con jugo de limón.

No consumirlo frito, ya que se puede tornar indigesto.

Combinarlo con papas , batatas, cereales y otras verduras.

Cebolla roja
En su piel, este bulbo tiene un flavonoide llamado quercetina que ayuda a reducir el riesgo de alergias, ataques cardíacos, cáncer de próstata y pulmón, además de reducir el riesgo de padecer las enfermedades de Parkinson y Alzheimer.

¿Por qué roja en lugar de blanca?
A diferencia de la blanca, la cebolla roja presenta una sustancia antioxidante, las antocianinas, pigmentos naturales que le confiere el color violáceo.

También presenta otra sustancia antioxidante, la “quercetina”, que ayuda a la circulación sanguínea.

Respecto al valor nutritivo, presenta un bajo contenido energético, de hidratos de carbono, de proteínas y no presenta grasas.

Aporta fibra, minerales como el calcio (no tan absorbible), potasio, vitaminas como el ácido fólico, y vitaminas C y E, poderosas antioxidantes.

Es un alimento diurético, depurativo.

Apio
Aporta un 95 % de agua y poca densidad calórica. Contiene una gran cantidad de fibra, lo que provoca una mejora del tránsito digestivo y evita la suba del colesterol en sangre. También previene el cáncer y promueve la desintoxicación del organismo.

Su alto contenido en vitamina C lo hace muy indicado durante procesos infecciosos y en épocas de crecimiento y desarrollo.

Las hojas y los frutos del apio se consideran sustancias tónicas estimulantes, antifebriles y diuréticas.

En infusión, se utiliza para mejorar la diuresis y sus raíces cocidas son ideales para tratar la gota, el reumatismo y la nefritis.

Es una fuente muy buena de ácido fólico, de potasio, y de vitaminas B1 y B6.

También es una buena fuente de vitamina B2 y de calcio.

Es muy apropiado para los deportistas, ya que tiene un alto contenido de potasio, mineral que se pierde durante la práctica deportiva.

Los estudios han demostrado que la cantidad de sodio que contiene el apio no es significativa incluso para los individuos más sensibles a la sal.

El apio contiene los compuestos fotoquímicos (coumarins), de comprobada eficacia en la prevención del cáncer.

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