Es la falta o disminución de secreción de tirotrofina (la hormona específica de la glándula tiroides). Puede aparecer a cualquier edad y por varias causas, algunas propias de la glándula y otras externas, como intervenciones quirúrgicas.

Las alteraciones más comunes que provoca en los adultos son hinchazón en párpados y cara, retención de líquidos, anemia, constipación, movimientos lentos, nerviosismo, palpitaciones, disminución del apetito, hipercolesterolemia, apatía, somnolencia, voz gruesa y áspera, lentitud en el habla, piel seca y pálida, intolerancia al frío, lentitud mental, memoria disminuida, cabello seco que se cae con facilidad, uñas frágiles, dolores de cabeza, dificultad respiratoria, calambres, dolores articulares, trastornos menstruales e hipoacusia.

Quienes lo padecen —mujeres en su mayoría— suelen ser sedentarios y, a pesar de su inapetencia, obesos. Si tal es tu caso, como primera medida debes tomar conciencia de que, además de un plan nutricional para adelgazar, necesitas la atención de un endocrinólogo.

Por lo general los hipotiroideos manifiestan que les cuesta mucho bajar de peso y atribuyen un carácter irremediable a su problema hormonal; en consecuencia, se dejan estar y no concurren al especialista.

Otras veces, continúan con la misma medicación que les fue indicada mucho tiempo atrás, sin tener en cuenta que podría ser necesaria una modificación de acuerdo con los resultados de estudios actualizados.

También sucede que, al comprobar que no bajan de peso, aumenta la dosis de la medicación. Eso puede acentuar el la alteración hormonal y llegar a provocar una intoxicación.

Es muy probable que tus hábitos sedentarios sean la causa de que no bajes de peso. Es cierto que en el hipotiroidismo existe un funcionamiento glandular alterado, pero la situación puede revertirse con un buen control hormonal, un correcto plan nutricional y la necesaria actividad física.

Te digo, como siempre, que no te apresures… Sigue los pasos, uno por uno. Continúa o comienza un tratamiento serio con un endocrinólogo. No suspendas la medicación por tu cuenta con la excusa de que te hace mal. Dialoga con tu médico, explícale lo que sientes. Si no toleras la medicación, si te trae palpitaciones u otros inconvenientes, díselo para que entre ambos encuentren soluciones.

Debes esforzarte para llegar a tu meta. Es necesario que quites las trabas psicológicas que obstruyen el camino. Hazte el firme propósito de efectuar paralelamente el tratamiento endocrinológico y el nutricional, de ser paciente para lograr los cambios. Así bajarás de peso.

El plan nutricional es importante, pero sin la medicación específica, que debe ser indicada por el profesional, no obtendrás resultados favorables. Tampoco pienses que con la medicación sola vas a adelgazar. Ambas cosas tienen que actuar de manera integrada, junto con el desgaste energético diario. El hipotiroidismo, como muchas otras enfermedades, requiere la actuación de un equipo interdisciplinario.

 

Plan nutricional

  • Tiene que ser bajo en calorías y adaptado a tus gustos mediante una correcta educación alimentaria.
  • Es fundamental que incluya alimentos ricos en yodo (pág. xx). Este mineral hace posible que la hormona tiroidea regule adecuadamente el proceso de transformación de los alimentos en energía; si esto no ocurre, se depositan como grasas fijas.
  • El contenido de proteínas tiene que ser elevado. Prefiere las proteínas de alta calidad, como los lácteos descremados y las carnes magras (sobre todo las rojas, que por su aporte de hierro previenen la anemia que los pacientes hipotiroideos están predispuestos a padecer).
  • Debe ser reducido en colesterol. Aun cuando los valores se encuentren normales, existe una tendencia al aumento del colesterol en sangre.
  • Es importante que te proporcione fibras en abundancia, para prevenir la constipación que es frecuente en los hipotiroideos.
  • Refuerza la ingesta de líquidos y disminuye la de sal, para evitar la retención.
  • No incorpores a tu dieta hidratos de carbono simples, para combatir la obesidad.
  • Selecciona las grasas y consúmelas en baja cantidad. Son indispensables los aceites puros, como los de uva, maíz, girasol, oliva, canola.
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Importante: Eres único, debes efectuar un plan  alimentario que sea adecuado a ti, considerando todos  los  aspectos propios, tu edad, sexo, contextura física, peso actual, actividad que realices o no, si existen enfermedades asociadas a la obesidad y/o exceso de peso, tu herrencia, etc.

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