Nutrición

Para llegar al peso deseado, hay que aprender a desarticular una serie de reflejos condicionados, reeducar el organismo y adoptar hábitos saludables. Cómo evadir las trampas mentales y lograr tus objetivos.

 

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Cuando emprendés un plan alimentario, para obtener resultados positivos deberás adelantarte a las tentaciones y aplicar técnicas que te permitan enfrentarlas, a fin de que no sean un continuo obstáculo en tu camino. ¿Qué técnicas podés aplicar?

– Utilizá tu mente, que es poderosa y estará a tu favor si aprendés a encauzarla. Preparala para resistir la atracción que ejercen sobre vos determinados alimentos y llegarás a manejar situaciones que te solían dominar.

– Luchá contra el deseo de ingerir alimentos que te gustan mucho. Pensá que será un placer mucho menor que el efecto posterior y la sensación de dolor y fracaso. En cambio, si aprendés a manejar las tentaciones, con el tiempo tu angustia desaparecerá y tendrás energía para continuar la marcha con alegría.

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– Aprendé a controlar y a no desanimarte. Si te cueste adelgazar no significa que no alcances tu objetivo. Utilizá tu inteligencia para aceptar que, si tenés paciencia y superás barreras, tu proceso evolutivo te llevará hasta la meta.

En los momentos en que te sientas dominado por la comida, procurá ser más fuerte que el deseo. Pensá que esa sensibilidad por determinados alimentos es circunstancial pero que, si se vuelve constante, probará tu debilidad y hará que por la apetencia de comer dejes de lado todo lo que te propongas. En cambio, si la derrotás podrás cambiar muchos aspectos de tu vida, tanto físico e internos.

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– Mantenete abierto a cambios. Comenzá a trabajar con otros placeres que te da la vida y que contribuyen a que no estés tan pendiente de la comida. En varios momentos del día cerrá los ojos, permitite relajarte, estar tranquilo y escuchá tu interior. Preguntate: ¿cuál es el motivo de tus tentaciones y de que aparezcan con tanta frecuencia? Trabajá los aspectos que te apartan del camino y te producen angustia. ¡Tu objetivo es muy importante! Visualizá el momento del triunfo. Comprobarás que si ponés todo de vos lograrás lo que pretendés, y si te esforzás por quitar de tu vida lo que te obstaculiza podrás aplicar esa energía para las demás metas que te fijes. Los objetivos que se consiguen de manera rápida no son permanentes; sin aprendizaje se vuelve al punto de partida. Por lo tanto, no reniegues de tus errores, sólo trabajá con ellos y erradicalos, respetando tus tiempos.

– Comenzá a no ceder. Lógicamente, no siempre podrás hacerle frente a las tentaciones que te dominan. En la medida que lo hagas notarás que podés lograr cambios importantes en tu senda.

– No estés muchas horas en tu casa cerca de los alimentos.Planificá tus días incluyendo caminatas con amigos o actividades que te pongan en movimiento y despejen tu mente.

– Cuando cocines, tu estómago deberá estar satisfecho. Esto es para no picar la comida antes de que esté en el plato.

–  Alejá los alimentos que te tientan. Si no vivís solo, guardalos en cajas herméticas, con cinta adhesiva, en estantes muy altos; y si es posible, sugerí a quienes vivan con vos que sean los encargados de entregarles a tus hijos (si los tenés) aquellos alimentos que te quitan del camino y que logran apartarte de tu objetivo.

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– Colocá carteles visibles. En las puertas de los armarios donde haya alimentos que te dominan, coloca carteles visibles que te den aliento, por ejemplo: “Recordá que estás adelgazando y obteniendo muy buenos resultados… no te tientes”, o “Que no te domine el placer porque después te sentirás sin fuerzas para seguir el camino… Adelante, vos podés pero tenés que querer”.

– No saltees las entrecomidas. Son primordiales, ya que prolongan la saciedad. Comelas aunque no tengas apetito. Si las omitís no podrás manejar con inteligencia las ingestas posteriores y abrirás la puerta de entrada a las tentaciones.

– Armá un “botiquín de emergencias”. Tené en la heladera o en la alacena pickles, un puñadito de frutas secas, frutas frescas en tamaño pequeño, queso compacto magro en porciones del tamaño de una cajita de fósforos, 1 huevo duro, etc. También podrás preparar un licuado de banana no madura con un vaso de leche descremada, o moldear en cubeteras limonada, yogur descremado o gelatina dietética con pedacitos de frutas. Mientras cocinás, recurrí a las entrecomidas para evitar la compulsión.

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Al hacer las compras

– Anotá antes todos los alimentos que vas a consumir durante una semana.

– Andá al mercado después de haber efectuado alguna ingesta importante.

– Realizá un cálculo aproximado de lo que vas a gastar en la compra de alimentos. Eso te ayudará a dejar de lado lo que te tiente.

– Fortalecete y ocupate en mejorar los resultados que estás obteniendo, para que no te supere el deseo de comprar productos que atentan contra tu deseo de adelgazar.

– Si aún no lograste resultados deseables, pesá que al dominar el impulso de comprar alimentos que te apartan de tu meta podrás seguir tu alimentación con alegría y confiar en un resultado mejor.

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Y si no alcanza…

Antes de comer algo que te aleje de tus objetivos de lograr un peso saludable, identificá si realmente tenés deseos de comer. Si es que realmente tenés apetito, tené preparados estos recursos necesarios para continuar tu camino:

– 1 vaso de leche fría.

– 1 banana no madura.

– Podés realizar un omelet de queso: 1 huevo con 1 clara y le agregas ricota descremada en el centro y lo doblás.

– Alimentos duros que tardarán más tiempo en tu estómago y que te requieran masticación: zanahoria cruda, 1 pepino, 1 hinojo.

– Toma una infusión de: jengibre, enebro, té o café verde, centella asiática, apio, té rojo, canela.

Aclaración: es necesario consultar a un nutricionista o médico para que te asesore y que elijas la cantidad necesaria.

Que las tentaciones no sean más fuertes que el deseo de alcanzar tu objetivo.

Sos humano, no perfecto. Durante toda tu vida tendrás que luchar contra los errores. Enfretalos para encontrar soluciones. La única manera de cambiar es arriesgarse a nuevas variables.

Juzgá tu éxito de acuerdo con lo que has sacrificado para conseguirlo. Valorá todos los cambios que observes.

Continuá en este camino. Es un desafío que te llevará a lo que tanto anhelás… ¡Vos podés, si querés!