Cuántos engaños nos hacen las publicidades y ¿cómo defendernos de ellas?

lacteos completo

La publicidad nos inducen a la compra de alimentos aparentemente saludables que no no lo son. Por eso, hay que leer las etiquetas nutricionales sobre todo, donde están los ingredientes para conocer las trampas existentes.

Yogures “para bebés: a los 6 meses los bebés comienzan a ingerir además de la leche materna otros alimentos. Se incluye por ejemplo yogures para bebés (según la publicidad), que prometen beneficios. Sin embargo hay que considerar que, la cantidad de azúcar que contienen los mismos es altísima y que sin duda, si existe herencia familiar habrá una mayor probabilidad de desarrollar obesidad a corto plazo, además pueden aparecer otras enfermedades como diabetes, hipertensión arterial, etc. Los yogures contienen aproximadamente 9 g de azúcar añadido por envase.

La OMS hace mención que no debe agregarse sal ni azúcar en los alimentos complementarios.

Además esos alimentos suelen tener agregados de espesantes y grasas de mala calidad.

Por tal motivo, la recomendación para la elección de yogur tanto para niños como para adultos es el natural entero sin agregados.

Todo es cuestión que nos vayamos acostumbrando a derribar mitos que nos conducen a errar el camino.

El factor fundamental que nos lleva a enfermarnos no son las grasas presentes en estos alimentos sino los azúcares ocultos.

 

Lácteos para niños en edad escolar. Los yogures con saborizantes contienen elevada cantidad de azúcar entre 13 y 15 g por envase. No son saludables.

Postres lácteos: light y no light, arroz con leche, flanes, copas de chocolate, etc. pueden contener una leyenda que confunda a “ricos en leche”, “rico en calcio” o “con hierro”, para deportistas.

Otros engaños y precios elevados: yogures para mejorar las defensas y también una versión para niños, que se ofrecen como más saludables y con menos azúcar y sólo contienen 1 g menos de azúcar por cada 100 g.  

Por eso ¿cuál sería la mejor elección para que tu familia consuma yogur?

El natural al cual le puedes agregar trozos con frutas con cáscaras bien lavadas para que mejore la saciedad, nueces, canela, ralladura de limón, semillas, esencia de vainilla.

También puedes hacer un yogur casero que será mucho mejor porque estará libre de conservantes y aditivos.

Quesos para niños:

Evitar los quesos  frescos saborizados y los fundidos que vienen en porciones o láminas.

Los primeros son productos azucarados.

Los quesos en porciones y los quesos fundidos en láminas son de pésima calidad nutricional, con grasa añadida a la que contiene la propia leche, agregado de mucha sal e ingredientes que un queso no debería contener.  

Las opciones lácteas más saludables son queso fresco tradicional de calidad, yogur entero natural sin saborizar o ricota.