dispensador-capsulas-cafe-nestle-mc100

Tomar café en cápsulas es una forma práctica y esto se debe a que  el producto viene dosificado.

El envase lo protege de la luz y la humedad garantizando el aroma y el sabor. Pero esto no sirve si las cápsulas no están en las cafeteras exprés diseñadas para inyectar agua caliente a presión a la cápsula. A pesar de esto, según un estudio: https://www.nature.com/articles/srep17163 realizado por expertos valencianos, se debe tener en cuenta que “el lugar donde se acumulan las cápsulas y parte del agua utilizada, son un vehículo de microorganismos.

Hay que preguntarse ¿cuándo fue la última vez que se limpió la bandeja donde caen las cápsulas usadas de café? 

Se corre el riesgo que se formen bacterias patógenas si no se limpia correctamente la bandeja. Esto lo afirma un estudio publicado por investigadores del Instituto Cavanilles de Biodiversidad y Biología Evolutiva de la Universidad de Valencia. Dicen los expertos que el problema no está en beber el café, sino en cómo se manipula esta parte de la cafetera.

El primer análisis sistemático es de las bacterias en las máquinas de café expreso, respecto a la biodiversidad y colonización de las bandejas de residuos.

Para ello, los científicos han analizado el depósito de residuos de café de 10  máquinas diferentes durante un año. Los resultados han demostrado que se produce un grupo de bacterias en todas las máquinas.

A pesar de estos resultados, los expertos hacen hincapié  que el café no tiene ningún problema microbiológico, pero sí como electrodoméstico cuando está en contacto con alimentos, deben tenerse en cuenta algunas pautas de higiene y manipulación de la máquina.

Para ello, es necesario lavar  la bandeja de residuos de la cafetera una vez por semana con agua tibia, jabón y unas gotas de lavandina.

El equipo de microbiólogos de la Universidad de Valencia identificó de 35 a 67 bacterias de distintas especies en las bandejas de goteo que pueden causar enfermedades como  EnterococcusClostridium y Pseudomonas. Las bacterias pueden propagarse a altas temperaturas y la falta de higiene por parte del consumidor de manos puede influir en la presencia de bacterias, ya que no hay evidencias de que estas estén en el café antes de prepararlo.

Esto sorprende debido a que tanto el café como el té  y algunas bebidas que contienen cafeína como las colas, tiene propiedades antibacterianas. Según los investigadores, las bacterias comienzan a crecer en la bandeja de goteo, donde se acumulan las cápsulas utilizadas y se extienden al resto de la cafetera.

 

 

 

¿Y las otras cafeteras?

 

Expertos de la Universidad de Arizona (EEUU), responsables de un informe titulado “Los lugares con más gérmenes en el hogar”que fue publicada en el 2011, detectaron  levadura y moho en las cafeteras con jarra en la que se deposita el agua. Según la investigación, este tipo de cafetera contenía más gérmenes que los que se encuentran en los asientos de los inodoros. Destacaban que el agua caliente empleada para elaborar el café no era suficiente para eliminar posibles bacterias. Una de las formas de prevenir riesgos, es limpiar y desinfectar la cafetera a diario si su uso es de todos los dias, prestando especial atención a la tapa, la jarra y el filtro.

La cafetera italiana o de presión presentan dos cuerpos que se enroscan en la parte central, en la que se encuentra el depósito para el café molido. En la parte inferior está el agua, que es la que se pone en contacto con una fuente de calor hasta que llega a ebullición.

Además en el 2011, un estudio elaborado por expertos de una Universidad de Eslovenia y publicado en la revista británica Fungal Biology, detectó en las cafeteras y lavavajillas dos hongos resistentes al calor y que pueden transmitirse a través de las fuentes de agua. A simple vista, tienen la apariencia de un moho negro y se propagan junto con detergentes en los cajones del jabón y los sellos de goma. Para evitar que bacterias y mohos crezcan en las zonas oscuras y húmedas de las cafeteras, es importante lavarlas después de cada uso, dando especial importancia a las áreas de más difícil acceso.

 Fuente: Consumer