Resistencia a la insulina

La insulina es una hormona producida por el páncreas que ayuda a que la glucosa (o azúcar), que proviene de los alimentos, pueda entrar a las células y obtener energía para nuestro cuerpo.

En algunos casos, la persona puede estar produciendo más insulina de lo normal para convertir la glucosa de los alimentos en energía.

El páncreas está trabajando de más para producir más insulina por que las células del cuerpo son resistentes a los efectos de la insulina. Es decir, a pesar de la presencia de insulina en la sangre, la glucosa no puede entrar a las células del cuerpo.

Los científicos no saben exactamente cuáles son las causas. Se cree que existen distintos defectos en el proceso de entrada de la glucosa a las células influida por la insulina, que causan la resistencia a la insulina. Medicamentos para el tratamiento de la diabetes tipo 2 se enfocan en diferentes áreas de interacción de la célula y la insulina para promover un mejor control de la glucosa en la sangre. Algunos medicamentos estimulan al páncreas a que produzca más insulina. Otros, ayudan al cuerpo a utilizar mejor la insulina combatiendo la resistencia a la insulina.

La actividad física también se ha visto que ayuda a que el cuerpo utilice mejor la insulina, disminuyendo la resistencia a la insulina.

Cuando una persona es diagnosticada como resistente a la insulina significa que el páncreas produce insulina pero su cuerpo no lo está utilizando correctamente. Como resultado, las células de los músculos, la grasa y el hígado de una persona no responden a la insulina de la manera adecuada.

 

1- Elegir alimentos saludables para comer es fundamental en la disminución de la resistencia a la insulina. Toda persona que tiene resistencia a la insulina no la puede utilizar apropiadamente.

Por eso hay que conocer qué alimentos ayudan y cuáles no para que se revierta esta situación.

Evita comer hidratos de carbono industrializados ya que estos estimulan una gran cantidad de secreciones de insulina después de comer: alimentos que contienen granos refinados blancos y alimentos y bebidas azucaradas.

La mejor opción es elegir alimentos naturales, no procesados: carnes, frutas, verduras y grasas monoinsaturadas, como las nueces, aceite de oliva y la palta.

2- Actividad física diaria: Mínimo 30 minutos. Ayudará a tus células a aumentar la sensibilidad a la insulina: caminar, correr, ejercicios aeróbicos y entrenamiento de fuerza. Varía las rutinas de ejercicio para que todas las partes del cuerpo se beneficien. Ayudará además a tener otros beneficios emocionales y físicos.

3- Controla tu peso corporal: Aquellos con sobrepeso deben tomar medidas para revertirlo.  Solo una reducción del 10 % en el peso puede mejorar significativamente la sensibilidad de las células a la insulina.

4- Manéjate alejado del estrés: Ya que la hormona del estrés, el cortisol, aumenta los niveles de insulina. También es recomendable practicar ejercicios de relajación y asegúrate de dormir lo suficiente para bajar los niveles de insulina elevados.

Acude al médico que es quien te dará las recomendaciones necesarias, a un Lic en Nutrición quien te brindará las herramientas para tratar esta situación con una correcta educación alimentaria.

 

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