Moraleja

La tortuga y la liegre

Una vez, una liebre, se burlaba de las patas cortas y de la lentitud de una tortuga. Ésta dijo a la liebre: “Puede que seas muy veloz, pero estoy segura de poderte ganar una carrera”. Sorprendida, la liebre aceptó el reto. Llegó el día de la carrera y mientras la tortuga no dejaba de caminar aunque a paso lento, la liebre corrió rápidamente y al ver seguro su triunfo decidió echarse una siesta. Poco después, la liebre despertó y vio a la tortuga llegar a la meta y ganar.

Moraleja: 

La carrera del emprendedor es una maratón, no una prueba de velocidad. No existen atajos ni fórmulas mágicas para llegar a la meta; sólo aquel perseverante y trabajador es el que consigue triunfar en el mundo de los negocios. No intentes saltarte etapas ni buscar el éxito fácil; la única receta es el trabajo duro. Y además: nunca te duermas en tus laureles. No sabes cuándo un competidor, por más chico que parezca, pueda superarte y ganar a los consumidores.

Si tienes que adelgazar y no encuentras la manera, piensa en la posibilidad de no correr sino de comenzar paso a paso.

Es indispensable que seas perseverante, que trabajes con tus trabas y que pienses en la meta final la alcanzarás afianzando hábitos correctos, tolerar las idas y venidas (eres humano) y que sepas esperar el tiempo necesario para ver resultados adecuados a ti.

El apuro no te conducirá a nada bueno. En cambio, si aceptas cada una de las etapas en las cuales vayas atravesando, podrás ir afianzando el camino, valorar tus aciertos y continuar pensando en un resultado exitoso y duradero.

No compitas con nadie, fíjate tu pasado y valora tu presente que es mejor si logras ser paciente.